Los 10 errores más comunes en una entrevista de trabajo (II)

En el anterior post comentaba que no hay plan perfecto a la hora de afrontar una entrevista. Pues bien, esta sentencia es totalmente cierta, pero también lo es que siempre es mejor tener un plan que ninguno. Se dice mucho eso de “prefiero no prepararme nada antes de la entre2 (1)entrevista, porque eso me restará naturalidad”. Craso error. Tener un esquema prefijado, siempre abierto a posibles modificaciones, con unas directrices a seguir te va a ser realmente útil para proyectar esa imagen deseada, más allá del resultado final. No hay garantía absoluta
sobre el éxito, pero sí hay unas líneas rojas que si sobrepasas te condenarán al fracaso.
Esta historia va primero de conectar y empatizar, para luego expresar y transmitir valores positivos sobre tu personalidad y prestaciones profesionales. Por ello, me centraré en algunos errores fatales que se producen a la hora de comunicar.

entre oreja mano#6 La comunicación no verbal. Tu lenguaje gestual es vital. Diría que hasta más importante que la comunicación verbal, porque aunque tu boca silencie, tu cuerpo sigue
hablando
. Es esencial no incurrir en descuidos en este aspecto. La moderación suele ser lo más recomendable a la hora de gestualizar. No abusar de seriedad (poner cara de palo transmite distancia) pero tampoco pecar de excesivas muestras de alegría (ponerte en plan Jim Carrey tampoco es la idea). Se trata de buscar un equilibrio y una coherencia entre la comunicación verbal y gestual. Mirar a los ojos irradia firmeza e interés, siempre combinado con algún momento de desvío de mirada para no incurrir en una actitud agresiva. Una sonrisa natural predispone a nuestro interlocutor a nuestro favor. Los brazos cruzados marcan una postura defensiva, tampoco pasarlos por detrás de la cabeza pues indican demasiada relajación. Cuidar en la medida de lo posible los tics nerviosos como el parpadeo convulsivo o el movimiento incesante de los músculos de las piernas pues sugieren intranquilidad y desconfianza. No olvidar el apretón firme de manos al comenzar y concluir la entrevista. En fin, la mesura en los gestos es el objetivo.

entreee#7 Hablar demasiado. Es bastante común que, a raíz del nerviosismo propio de afrontar una entrevista puedas caer en la tentación de parlotear demasiado, alargando tus respuestas innecesariamente. Lo ideal es ser conciso y breve. Intentar dar respuestas profesionales sin entrar en detalles sobrantes. El entrevistador no necesita saber la historia de tu vida. El objetivo es transmitir un discurso estructurado de los principales hitos de tu trayectoria, sin revelar los pormenores más delicados que puedan existir. Como antes, se trata de buscar un equilibrio: no ocultar, pero tampoco excederte de sincero. Se comenta que lo adecuado en una entrevista es que tú hables durante el 80% de la duración de la misma, pero permitiendo que el entrevistador en ese 20% restante pueda desarrollar sus preguntas sin ser interrumpido. En este apartado añadiría la relevancia de la escucha activa. Hay que tomarse la entrevista como una oportunidad de intercambiar opiniones entre profesionales, aportar pero, a la vez, escuchar y aprender. Este aspecto es muy apreciado entre los evaluadores.

entre3 (2)#8 No hablar lo suficiente. Nos vamos al polo opuesto. El mismo nerviosismo que antes provocaba un parloteo incesante, puede generar un atenazamiento que haga paralizarte y sólo ser capaz de emitir frases cortas, dominadas por monosílabos. Mal asunto. Es realmente útil llevar los deberes hechos y tener una alocución preparada, a la que podrás recurrir cuando la inseguridad aparezca. Quedarte demasiado callado inevitablemente provoca el olvido, y pasar desapercibido es precisamente lo contrario a lo que pretendemos. Vete dispuesto a no incomodarte ante posibles silencios, saber manejar estos momentos es trascendental en el desarrollo de la entrevista.

#9 La empatía forzada. En una entrevista quieres impresionar a toda costa. Has visto cantidad de pelis en las que el/la protagonista entra al despacho del entrevistador y deslumbra al mismo con respuestas brillantes a todas y cada una de sus preguntas. Pues bien, este tipo de situaciones no suelen ocurrir, al menos si vas con esta predisposición. Lo que triunfa es la naturalidad, nada de alegatos forzados queriéndote encumbrar. Decir lo que crees que el evaluador quiere oír o exagerar tus prestaciones en un esfuerzo por encajar con el perfil demandado no suele funcionar. La sinceridad, sin abusar de ella, es siempre lo recomendable pues evita malentendidos o pérdidas de tiempo, además de causar una imagen positiva en cuanto a tu honestidad y seriedad como profesional. Me gustaría aportar otra especificación significativa relativa al reparto de roles. El entrevistador es, obviamente el que dirige la entrevista, pero no necesariamente es el que hace todas las preguntas. Plantear cuestiones al entrevistador concernientes al puesto al que optas es realmente legítimo y te proporcionará información muy provechosa, además de suscitar una buena impresión.

entre4 (1)#10 Materias tabú. Hablar de temas como sueldo, vacaciones, dietas o primas sin que el entrevistador los saque a colación no es nada recomendable. No se debe reflejar inquietud respecto a los mismos. Es evidente que son asuntos notables pero concederles máxima importancia es un error. En la primera entrevista no es común tratar estos aspectos, por lo tanto, no te precipites. Tu prioridad debe ser que la empresa considere que tú eres el candidato idóneo para luego ser tú el que decida si las condiciones que ellos ofrecen son las oportunas para tus intereses.

En definitiva, el arte de la entrevista es verdaderamente apasionante, a la vez que complejo. La entrevista perfecta no existe porque los entes participantes no disponen de la misma información ni conocen con certeza absoluta los propósitos de uno y otro. La empatía entrevistador-entrevistado puede surgir y fluir de forma sencilla o convertirse en una misión imposible. Lo relevante es no poner trabas innecesarias. Hay una cita genial de Benjamin Franklin que dice “No basta con decir una cosa correcta en el lugar correcto, es mejor todavía no decir algo incorrecto en un momento tentador”.

Espero les haya gustado la entrada. Probablemente sin recursos, pero todavía humanos. ¡No olvides seguirme a través de facebook o twitter! ¡Gracias por el apoyo!.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s