Las RR.SS. en RR.HH. Arma de doble filo

Recientemente Kevin Hart era anunciado como presentador para los Oscar de 2019. A los dos días, renunciaba para no ser una distracción ante la horda de Twitter que lo masacraba recordándole ciertos chistes homófobos de su pasado. Recuerdo a Fátima Báñez, ex-ministra de Empleo, tuiteando sus grandes logros jugando al Bubbles Shooter Adventures mientras Europa decidía el rescate bancario de España. Nacho Vigalondo (según cuentan después de haber echado unas copas) tuiteaba chistes sobre el Holocausto, que le llevaron a perder un contrato de colaboración que tenía con El País. ResbalónUno de los casos más llamativos fue el de Justine Sacco, directora de comunicación de un importante portal de Internet y que, antes de viajar a Sudáfrica tuiteaba: “Me voy a África. Espero no pillar el sida. Es broma. !Soy blanca!”. El tuit, aparte de su puesto en la compañía, le costó miles de comentarios tachándola de racista, explicando ella misma en una entrevista posterior que el desafortunado mensaje le había arruinado la vida.

Estoy bastante a favor de las redes sociales, forman parte de nuestra vida, me parecen un medio fundamental, muy útil para determinadas funciones como la comunicación instantánea con cualquier rincón del mundo, búsqueda de posibles oportunidades laborales, acceso a muy variadas fuentes de información y entretenimiento, como medio de denuncia social o de socialización , como vía de compartir contenido, … Pero la clave es saber enfocarlas. Lo que se publica, ahí queda, permanece en el tiempo. Debemos intentar ser cuidadosos con lo que subimos a Facebook, Twitter, Instagram, LinkedIn, … ya que es muy fácil meter la pata y que nuestra reputación se vea perjudicada, con la complicación que implica dar marcha atrás o arreglar ciertos desaguisados. OppssSabemos que el tipo de información que publicamos en estos sitios es muy variada. Va desde opiniones y gustos hasta información personal, comentarios o fotografías. Todas ellas nos pueden poner en un compromiso y es por ello que debemos ser cautelosos ante su publicación, y conocer las opciones de privacidad que ofrecen estas plataformas.

La libertad de expresión es un derecho fundamental. Lo recoge el art.20 de nuestra Carta Magna. Es el derecho que todos tenemos a expresar y difundir libremente nuestros pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción. Pero como todo poder, conlleva una gran responsabilidad. Libertad de expresión siempre, pero con cabeza. El otro día leía un estudio de un prestigioso portal del empleo que apuntaba que el 70% de los empleadores en EEUU revisan los perfiles sociales de los candidatos antes de proceder a su contratación. Por lo tanto, lo que subimos en redes trasciende probablemente más de lo que nosotros creemos. Con el contenido que exponemos en redes proyectamos una imagen. De nosotros depende que este hecho juegue a nuestro favor o en nuestra contra. Somos embajadores de nuestra marca. El uso del lenguaje, tipo de fotos, clase de comentarios o afiliaciones digitales son fragmentos de evidencia que hacen que una empresa o cualquier persona esboce un concepto sobre nosotros. Ciego a acantiladoA nivel laboral, a pesar del posible debate deontológico, es una realidad que los responsables de selección suelen revisar las redes sociales de los candidatos para conocer algo del carácter o disposición del aspirante, y en este sentido, también suelen admitir que muchas candidatos tiran por la borda la posibilidad de obtener un puesto de trabajo por publicaciones inapropiadas o por tratar temas delicados con poco tacto. Así se juega actualmente, podemos hablar de ética, pero al final lo que los responsables de selección buscan es enaltecer la reputación de su empresa, por lo que si no eres un buen embajador de tu marca, crea dudas que puedas serlo de la imagen de una empresa.

Nada es absoluto respecto al manejo de las redes, pero desde luego sí hay unas pautas recomendables en su uso. Por ejemplo, no es aconsejable hacer comentarios críticos o de mal gusto sobre tu empresa o ex-empresa, ya que pueden generar desconfianza hacia tu persona, pudiendo dar una imagen conflictiva. En el caso de que todavía trabajes para ella, pues puede haber consecuencias obvias en cuanto a sanciones disciplinarias dependiendo de la ofensa. Pero yendo un poco más allá, opino debería evitarse el usar la crítica en exceso. Por su puesto que cabe realizar un juicio razonado para manifestarte en contra de algo que consideres, pero vituperar en redes de forma insistente y sistemática, muchas veces sin argumento, ya sea sobre una empresa o sobre otro tema en particular, puede hacer que proyectes una imagen de rencor o resentimiento constante que, desde luego, no es positiva. Considero que rajar permanentemente sobre un mismo tema provoca pérdida de credibilidad, más aún cuando falta razonamiento y sobra afectación emocional.

En psicología, se analizan distintos errores en los que incurrimos las personas a la hora de tomar decisiones. Hay un tipo, que es el sesgo por confirmación, que es la tendencia a considerar de forma más intensa y selectiva aquella información que confirme lo que ya pensamos. Pues bien, abunda mucho en redes las personas que tienen una línea de pensamiento y aprovechan cualquier noticia o evento para ajustarlo a su creencia y manifestar de forma ferviente la idoneidad de su convicción, cual Inda o Roncero de turno. No creo que existan posturas categóricas sobre ningún tema. De modo, que estas personas, que se manifiestan a favor de una corriente ideológica, política, … y aprovechan las redes para bombardear cada día con comentarios o publicaciones con el objetivo de reforzar su postura normalmente acaban cayendo en contradicciones, porque no hay absolutos sobre ningún tema, viéndose en ocasiones su criterio ciertamente comprometido. Lo cual, a la hora, de un posible proceso de selección puede transmitir una imagen de rigidez o poca flexibilidad. Leí un estudio de una revista americana sobre las principales virtudes que los candidatos destacaban en las entrevistas, y la más frecuente era decir: “I´m an open minded person”. Los aspirantes remarcaban de esta forma su tolerancia y amplitud de miras. Las redes es un medio ideal para demostrar esta característica,o condenarte en este sentido al ofuscarte en defender una postura irracionalmente.

Desde luego, hay muchos tipos de personalidades en redes. Otra vertiente muy común son las personas que aprovechan este medio para manifestar a todas horas su optimismo o positividad, incluso con cualquier hecho trivial, erigiéndose las frases de motivación o superación personal en uno de los recursos más usados en este aspecto. Logos. AltavozEste modo de expresarse, que a mí particularmente me puede llegar a saturar en algún momento (no soy un amante de ese fervor “Mr Wonderful”), no es para nada negativo, en cuanto a la proyección de tu imagen, pues en un proceso de selección, es muy valorado en un demandante de empleo que el mismo sea una persona que exprese ilusión y entusiasmo. Los rasgos que transmiten esta clase de publicaciones son vitalidad, pasión y energía positiva. Estos atributos son muy apreciados en un proceso de selección. De manera que la positividad se impone a la negatividad, lo cual no es mal negocio, no sólo a nivel redes, sino a nivel vital.

Otro factor relevante es saber gestionar las diversas redes y sus diferentes usos. Partimos del carácter quizás más lúdico de Facebook o Instagram a la naturaleza más laboral de LinkedIn. Revelar demasiados comentarios de índole personal o demasiada información sobre tus actividades de ocio en una red profesional ofrece de ti precisamente lo contrario a lo que se pretende estando presente en esta clase de red, que es fomentarte como profesional. De esta manera, el manejo de este tipo de red social también exige el uso de la lógica como variable de referencia, en el sentido que no nos debemos presentar a nivel laboral (tampoco en el ámbito personal) de forma engañosa, publicar contenido inadecuado o intimidatorio, o compartir información confidencial o en contra de la política de tu empresa. Mezclar en exceso ambos perfiles (personal y profesional) no es lo más aconsejable. Cremallera.Doble.PersonalidadMención aparte y prueba del riesgo que conlleva combinar de forma inconveniente ambos entornos se sitúa la figura del Community Manager, cuya función y consecuentemente la imagen de tu compañía puede verse claramente perjudicada por algún desliz en este aspecto. Siempre me acuerdo de cuando falleció Álvaro Bultó en un desgraciado accidente practicando Windfly y Red Bull publicó un tuit informando que nos había abandonado Álvaro Bultó, “un amigo que siempre voló muy alto”.

En definitiva, las redes sociales son un arma de doble filo. De ti depende que la balanza se decline en un lado u otro. Leía una entrevista de Jorge Drexler debatiendo sobre este tema y comentaba dos frases que me parecen representativas. Por un lado, expresaba la importancia de las mismas y lo que proyectan de la persona. Declaraba: “Las redes sociales son extensión y complemento de la persona”. Además apuntaba posteriormente sobre su utilización que “No son la panacea como lo ven en Silicon Valley ni son un demonio; son una herramienta”

Espero les haya gustado el post. Probablemente sin recursos, pero siempre humanos. ¡No olvides seguirme a través de Facebook y Twitter! ¡Gracias por el apoyo!

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